Relación del estrés y nutrición

Actualmente el mundo se encuentra afectado por el sobrepeso y la obesidad, que a su vez son condiciones que si no se controlan a tiempo pueden desarrollarse complicaciones tales como diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiometabólicas, hipertensión arterial, síndrome metabólico, infarto al miocardio entre otras.

A menudo las horas laborales son mayores a las horas que pasamos en casa, generando en distintas ocasiones, según el trabajo que se desempeñe, el aumento del estrés, y por consecuente ser más propensos a los riesgos cardiovasculares, ¿debido a qué? Las personas con mayores niveles de estrés, o de estrés prolongado, pueden tener elevado los niveles de colesterol en la sangre, aumento de la presión sanguínea, siendo más vulnerables a desarrollar aterosclerosis.

El estrés actúa de distintas maneras, existen individuos que les incrementa el apetito, como aquellos que les disminuye o desaparece el apetito. Aquellos casos en dónde el apetito es aumentado, las preferencias sobre los alimentos calóricos son mayores, por ejemplo elecciones de comida rápida, con mayor contenido graso, elección de snacks a base de azúcares simples (golosinas, postres, pasteles), y mayores cantidad de porciones. Por el contrario, las personas que no tienen apetito, tienen irregularidades en el patrón de consumo de alimentos, llegando a tener más de 6 horas sin consumo de comida alguna y posterior al momento de ingerir cualquier tipo de alimentos se excede en cantidades. En ambos casos las probabilidades de tener sobrepeso u obesidad son altas, y consigo las consecuencias que estas causan.

Para controlar el estrés se deben cambiar la conducta de los individuos y la sociedad, a través de la mejora de los hábitos de alimentación, e incluir de manera frecuente la actividad física. Las emociones se vinculan con los hábitos de alimentación, y estrés es uno de ellos, ¿cómo podemos mejorar esta situación?

  1. Evita comer apresurado, tómate el tiempo necesario y aleja todo tipo de distracción (televisión, computador, celular), el día posee 24 horas, sólo toma al menos 20 minutos para cada una de las comidas principales.
  2. Lleva un diario de alimentos y anota el estado de ánimo. ¿Qué? ¿cuánto? y ¿cómo te sientes? De esta manera será más fácil detectar algún mal hábito, o las preferencias de alimentos en distintas situaciones, te permitirá mejorar en aquellas no tan buena.
  3. Patrón negativo identificado: si notas algo negativo en tus hábitos de alimentación, utiliza alguna alternativa para cambiarlo, por ejemplo salir a caminar, realizar algún deporte en tus tiempos libres.
  4. Diferencia el hambre del apetito, evalúa en una escala del 1 a 10 cuanta hambre tienes, primero toma 1 vaso de agua, y si luego de unos minutos continua la sensación de hambre, elige alguna opción saludable, y disfruta de la comida.
  5. Pon metas realistas para la mejora de tu condición de salud, pequeños cambios que puedas conservar en el tiempo.

Lcda. Angimar Requena

Nutricionista Deportiva

Antropometrista ISAK II

Bibliografía: Ratner Rinat y col. Estilos de vida y estado nutricional de trabajadores en empresas públicas y privadas de dos regiones de Chile. Rev Med Chile. 2008

Nuñez Hernández Verónica y col. Nociones sobre fisiología del apetito. Apetito y hambre. El residente 2014

http://www.heartandstroke.ca/heart/recovery-and-support/emotions-and-feelings/stress